Los puntos gatillo del pie

 

 

 

Con frecuencia sufrimos dolor muscular en el pie sin darle la debida atención; nos referimos a él como una contractura pasajera, sin pensar que detrás del dolor puede esconderse una patología que requiere tratamiento específico. Y es que una de las causas habituales es el Síndrome del dolor miofascial, que únicamente puede ser detectado mediante exploración y palpación de las bandas musculares, por lo que la medicina convencional, que prescribe tratamientos a partir de pruebas de imagen, a veces no da una respuesta adecuada al problema.

El Síndrome Miofascial es un dolor que se origina en el músculo, y va aparejado a la presencia de los denominados puntos “gatillo”, cuya presión desencadena los síntomas dolorosos. Estos puntos no son más que nódulos que se forman en el músculo o en los tendones, de entre 5 y 10 milímetros, y suelen activarse por abuso mecánico y la consiguiente sobrecarga muscular. Pueden originar edemas o cambios en el aspecto de la piel, pero su principal característica es que producen dolor en la zona donde se encuentran, pudiendo además irradiar ese dolor hacia otras zonas del organismo, lo que dificulta un diagnóstico correcto.

 

Todos los puntos gatillo, activos y latentes, pueden producir disfunciones como restricción de movilidad, fatiga, debilidad… por eso es importante acudir cuanto antes al especialista ante los primeros síntomas. En el caso de los deportistas, sobre todo los que practican una actividad que implica sobrecarga mecánica y cambios de ritmo, el estado de los puntos gatillo de los miembros inferiores puede verse afectado, aunque existen otras variables como edad o el peso que han de valorarse.

 

Una técnica –invasiva- que puede servir para tratar los puntos gatillo del pie es la punción seca en el músculo o a nivel superficial, siempre aplicada por un profesional sanitario adecuado, aunque lo más importante es identificar la causa del dolor miofascial (física o psíquica) y abordar un tratamiento integral al paciente, aplicando técnicas podológicas con ortopedia, estiramientos o cirugía. Se ha demostrado una disminución del dolor, así como un aumento del umbral del dolor en los puntos gatillo, tras el uso de ortesis plantares. Para ello es imprescindible una completa exploración biomecánica que permita diseñar unas plantillas personalizadas con materiales termoconformados, que consiguen una gran descarga y amortiguación.

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