Las plantillas tienen que ser personalizadas




Cuando aparecen molestias en los pies al hacer deporte, o simplemente al caminar, son muchos los que deciden adquirir unas plantillas genéricas de las que se pueden encontrar en los comercios, intentando así solucionar el problema de forma rápida. La oferta es tan variada que es fácil dejarse convencer ante las ventajas innumerables que cada una de ellas parece poseer.

Existen diversos tipos de plantillas. Las hay de gel, cómodas y relajantes, que absorben los impactos y permiten aliviar las articulaciones del talón, tobillos, pantorrillas, rodillas, caderas y columna vertebral. Otras están diseñadas para el frío, con el fin de que los pies se encuentren siempre a la temperatura óptima para que funcionen correctamente las articulaciones y la circulación sanguínea. Las que "devoran" olores dejan los pies frescos y secos, lo que se agradece especialmente en los meses de verano. Hay plantillas que ayudan a activar la circulación sanguínea, plantillas específicas para la fascitis plantar, plantillas de silicona, que absorben impactos y previenen lesiones en las articulaciones... y, por supuesto, están las plantillas deportivas. En la actualidad, raro es el corredor que no sabe si es pronador, supinador, o neutro y que no hace uso de ellas.

 

Las molestias en los pies no surgen sin motivo, sino que responden a causas identificables. Sea por hábitos negativos, por el tipo de pisada o por cualquier otra condición física, las dolencias hacen aparición. Al quererlo remediar de forma sencilla, es fácil dejarse convencer por las maravillas que supuestamente hacen unas plantillas o por lo que nos comenta un amigo. Pero las plantillas genéricas no están adaptadas a las circunstancias particulares de la persona ni van acompañadas de recomendaciones médicas ni del tratamiento correcto al problema que origina la dolencia. Esta labor corresponde al podólogo.


En el terreno deportivo, las plantillas proporcionan equilibrio y estabilidad al pie. Prácticamente todos los corredores las necesitan, pues hasta los que no precisan ninguna corrección se benefician de un mejor descanso y una mejor recuperación de los sobre esfuerzos.

 

Es posible que una dolencia en los pies mejore con plantillas, pero antes de lanzarse a utilizar cualquiera, conviene identificar la molestia o dolor, y ésta es una cuestión que exige la visita al podólogo.

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